1. Somos
    1. es
    2. en

Una (re)construcción de la memoria visual de mi familia y de nuestra relación con el territorio del cual somos todos originarios, con la historia de España y la historia de la Fotografia como telones de fondo.

  1. En un álbum de caña guardábamos media foto en la que salía mi Abuelo Darío con otros niños. Decían que en la otra mitad perdida estaba, en brazos de una vecina, su hermano muerto: Patricio, al que nunca habíamos visto.
La otra media foto apareció una primavera en el chinero de la Abuela Morena, rota y 
cagada de moscas. Mi Tía Mari averiguó que el niño pequeño que aparece no es Patricio sino que Patricio era el que salía en la primera media foto, sujetado por un brazo sin dueño.
    En un álbum de caña guardábamos media foto en la que salía mi Abuelo Darío con otros niños. Decían que en la otra mitad perdida estaba, en brazos de una vecina, su hermano muerto: Patricio, al que nunca habíamos visto.
    La otra media foto apareció una primavera en el chinero de la Abuela Morena, rota y
    cagada de moscas. Mi Tía Mari averiguó que el niño pequeño que aparece no es Patricio sino que Patricio era el que salía en la primera media foto, sujetado por un brazo sin dueño.
  2. El Abuelo Juan nunca tuvo un caballo que no fuera de cartón, ceceaba al hablar y tenía mucho carácter. También dicen que bebía y que eso lo mató joven.
Cuando se divorció de la Abuela Isabel, la única de sus hijas que se quedó con él fue mi Abuela Morena, entonces niña.
    El Abuelo Juan nunca tuvo un caballo que no fuera de cartón, ceceaba al hablar y tenía mucho carácter. También dicen que bebía y que eso lo mató joven.
    Cuando se divorció de la Abuela Isabel, la única de sus hijas que se quedó con él fue mi Abuela Morena, entonces niña.
  3. Mi Abuelo Paulino ha ido al campo desde que empezó como rochano a los ocho años hasta los ochenta y cinco, cuando un ictus le dejó sin poder conducir su tractor.
    Mi Abuelo Paulino ha ido al campo desde que empezó como rochano a los ocho años hasta los ochenta y cinco, cuando un ictus le dejó sin poder conducir su tractor.
  4. El Tío Ruperto era un buen jornalero al que no le faltaba el trabajo; cuando empezó la guerra y decidió irse de voluntario a las milicias, su madre le preguntó por qué lo hacía si él tenía para ganarse la vida. Respondió que lo hacía por los que no tienen nada. Hace poco supe que, unos días antes de irse al frente, fue uno de los que sacó de sus casas al cura y a los señoritos del pueblo; los llevaron a un camino y los mataron.
    El Tío Ruperto era un buen jornalero al que no le faltaba el trabajo; cuando empezó la guerra y decidió irse de voluntario a las milicias, su madre le preguntó por qué lo hacía si él tenía para ganarse la vida. Respondió que lo hacía por los que no tienen nada. Hace poco supe que, unos días antes de irse al frente, fue uno de los que sacó de sus casas al cura y a los señoritos del pueblo; los llevaron a un camino y los mataron.
  5. Mi Abuelo Darío fue condenado por Auxilio a la Rebelión a 20 años de cárcel. 
Cumplió condena primero en el Monasterio de Uclés y luego en Ocaña hasta que fue 
amnistiado en la Navidad de 1943. 
Mi padre nació poco después.
    Mi Abuelo Darío fue condenado por Auxilio a la Rebelión a 20 años de cárcel.
    Cumplió condena primero en el Monasterio de Uclés y luego en Ocaña hasta que fue
    amnistiado en la Navidad de 1943.
    Mi padre nació poco después.
  6. En verano mi padre vendía helado por las calles. Era tan pequeño que tenía que despachar subido en una banqueta.
Los fabricaban en casa con polvos de tres 
sabores: vainilla, fresa y coco.
MI madre, cinco años menor, cuenta 
que cuando podía comprarse un corte
de los baratos hablaba con él.
    En verano mi padre vendía helado por las calles. Era tan pequeño que tenía que despachar subido en una banqueta.
    Los fabricaban en casa con polvos de tres
    sabores: vainilla, fresa y coco.
    MI madre, cinco años menor, cuenta
    que cuando podía comprarse un corte
    de los baratos hablaba con él.
  7. La Abuela María estuvo siempre enferma, murió tan joven que, o nunca fue fotografiada, o sus fotos están enterradas con ella. Es costumbre del lugar tirar las fotos a la caja del muerto.
    La Abuela María estuvo siempre enferma, murió tan joven que, o nunca fue fotografiada, o sus fotos están enterradas con ella. Es costumbre del lugar tirar las fotos a la caja del muerto.
  8. Mis abuelos maternos tuvieron cuatro hiijos: Julio, Matilde, Román y Sole. Siempre han estado muy orgullosos de que todos hayan podido estudiar, pese al sacrificio y la distancia.
    Mis abuelos maternos tuvieron cuatro hiijos: Julio, Matilde, Román y Sole. Siempre han estado muy orgullosos de que todos hayan podido estudiar, pese al sacrificio y la distancia.
  9. La Tía Filo sufrió la polio y andaba con muletas, el único oficio que una mujer inválida y pobre podía hacer era ser costurera. Murió soltera, pero coleccionaba fotos junto a todas las novias a las que les había cosido el vestido.
    La Tía Filo sufrió la polio y andaba con muletas, el único oficio que una mujer inválida y pobre podía hacer era ser costurera. Murió soltera, pero coleccionaba fotos junto a todas las novias a las que les había cosido el vestido.
  10. Mi Tía Mari se casó de negro. Estaba embarazada de mi primo Saturín. Hace poco, escribió como título para otra foto de ese mismo evento: “El día más...  de mi vida".
    Mi Tía Mari se casó de negro. Estaba embarazada de mi primo Saturín. Hace poco, escribió como título para otra foto de ese mismo evento: “El día más... de mi vida".
  11. Mi Tío Julio fue el primero de la familia que fue a la universidad, el alumno más brillante de Don Castor ganó un premio para estudiar becado el bachillerato en Valencia donde también se licenció en Filosofía y Letras. Más tarde se fue a Alemania a trabajar y a estudiar Sociología.
    Mi Tío Julio fue el primero de la familia que fue a la universidad, el alumno más brillante de Don Castor ganó un premio para estudiar becado el bachillerato en Valencia donde también se licenció en Filosofía y Letras. Más tarde se fue a Alemania a trabajar y a estudiar Sociología.
  12. Mi padre fue el primer 10 de la Unión Deportiva Fontense cuando unos cuantos jóvenes del lugar fundaron el equipo de fútbol. Después de jugar durante un tiempo en una era, hicieron el campo en un terreno que les pidieron prestado a los Silvas.
    Mi padre fue el primer 10 de la Unión Deportiva Fontense cuando unos cuantos jóvenes del lugar fundaron el equipo de fútbol. Después de jugar durante un tiempo en una era, hicieron el campo en un terreno que les pidieron prestado a los Silvas.
  13. Cuando mi Abuelo Darío salió de la cárcel tuvo que empezar una nueva vida: empezó a cocer en el horno de su padre el pan que las mujeres todavía amasaban en casa. Con el tiempo, los Valbuena se convirtieron en una familia de panaderos.
    Cuando mi Abuelo Darío salió de la cárcel tuvo que empezar una nueva vida: empezó a cocer en el horno de su padre el pan que las mujeres todavía amasaban en casa. Con el tiempo, los Valbuena se convirtieron en una familia de panaderos.
  14. De la Abuela Isabel se cuenta que una vez mató un gato a puñetazos y que cazaba moscas con dos dedos. También que iba a misa a diario, pero que nunca creyó en Dios.
    De la Abuela Isabel se cuenta que una vez mató un gato a puñetazos y que cazaba moscas con dos dedos. También que iba a misa a diario, pero que nunca creyó en Dios.
  15. Vivimos en el lugar unos pocos años, hasta que mi padre decidió dejar de ser panadero e irse a estudiar a Madrid. En esos mismos años se fueron también de allí los olmos de la arboleda
y los cangrejos del riatillo.
    Vivimos en el lugar unos pocos años, hasta que mi padre decidió dejar de ser panadero e irse a estudiar a Madrid. En esos mismos años se fueron también de allí los olmos de la arboleda
    y los cangrejos del riatillo.
  16. Mi Abuela Sole mataba los conejos en el porche: los colgaba de una escalera
manchada de cal y ponía debajo un cubo para que goteara la sangre. Después, un golpe en el pescuezo, un corte certero desde el cual los despellejaba enteros y otro tajo vertical para sacar las tripas. El hígado era para mí, que decían que tenía anemia.
    Mi Abuela Sole mataba los conejos en el porche: los colgaba de una escalera
    manchada de cal y ponía debajo un cubo para que goteara la sangre. Después, un golpe en el pescuezo, un corte certero desde el cual los despellejaba enteros y otro tajo vertical para sacar las tripas. El hígado era para mí, que decían que tenía anemia.
  17. Ya vivíamos en Madrid, pero los veranos los pasaba en el lugar de mi infancia: en bañador y botas para pies planos, montando en bici, jugando al fútbol y mintiendo a mis abuelas diciéndoles a cada una que ya había cenado en casa de la otra.
    Ya vivíamos en Madrid, pero los veranos los pasaba en el lugar de mi infancia: en bañador y botas para pies planos, montando en bici, jugando al fútbol y mintiendo a mis abuelas diciéndoles a cada una que ya había cenado en casa de la otra.
  18. El Abuelo Santos no tenía nada, lo que encontraba se lo guardaba en el fajin: un currusco de pan o un cachejo de tocino. Dormía en un catre al calor del horno. En su álbum Los 70 en verano mi padre escribió de él: “Fue pastor, también hornero, de mil argucias, buen humor y mejor vino, amante de chicharreta y empinatus."
    El Abuelo Santos no tenía nada, lo que encontraba se lo guardaba en el fajin: un currusco de pan o un cachejo de tocino. Dormía en un catre al calor del horno. En su álbum Los 70 en verano mi padre escribió de él: “Fue pastor, también hornero, de mil argucias, buen humor y mejor vino, amante de chicharreta y empinatus."
  19. La primera cámara que mi padre tuvo fue una Praktica que trajo mi Tío Julio de Alemania. Seguía un curso de fotografía por correspondencia y hacía experimentos con reveladores en caliente. Nos fotografíaba a mi madre y a mí en nuestra casa de la Ermita.
    La primera cámara que mi padre tuvo fue una Praktica que trajo mi Tío Julio de Alemania. Seguía un curso de fotografía por correspondencia y hacía experimentos con reveladores en caliente. Nos fotografíaba a mi madre y a mí en nuestra casa de la Ermita.
  20. Mis bisabuelas maternas vivieron casi cien años, nunca las llamé bisabuelas, sino “abuelas viejas”. La Abuela Orosia vivía la mitad del año en casa de mi Abuela Sole. Caminaba con una silla porque tenía una pierna inservible, cuando se cansaba o llegaba donde iba, la giraba y se sentaba. La Abuela Eusebia vivía sola a la vuelta de la esquina y mi Abuelo Paulino iba todas las noches a echarle la llave por fuera, para que no tuviera miedo.
    Mis bisabuelas maternas vivieron casi cien años, nunca las llamé bisabuelas, sino “abuelas viejas”. La Abuela Orosia vivía la mitad del año en casa de mi Abuela Sole. Caminaba con una silla porque tenía una pierna inservible, cuando se cansaba o llegaba donde iba, la giraba y se sentaba. La Abuela Eusebia vivía sola a la vuelta de la esquina y mi Abuelo Paulino iba todas las noches a echarle la llave por fuera, para que no tuviera miedo.
  21. Toda la memoria visual de mi familia materna se guarda en una lata de membrillo que mi madre recuerda haber conseguido después de mucho insistir, en la tienda de la Tía Genoveva.
    Toda la memoria visual de mi familia materna se guarda en una lata de membrillo que mi madre recuerda haber conseguido después de mucho insistir, en la tienda de la Tía Genoveva.
  22. El coche de línea comunica el lugar con Madrid, hay tres al día, el último, “el golfo”, pasa a las diez de la noche. A mi Abuela Sole le servían para confirmar que el reloj estaba en hora y para entretenerse viendo, entre los visillos, quién iba y venía.
    El coche de línea comunica el lugar con Madrid, hay tres al día, el último, “el golfo”, pasa a las diez de la noche. A mi Abuela Sole le servían para confirmar que el reloj estaba en hora y para entretenerse viendo, entre los visillos, quién iba y venía.
  23. A mi madre siempre le ha gustado ir al lugar donde nació, conoce a todo el mundo y todo el mundo la conoce. Vuelve todos los fines de semana: limpia, cocina, cuida a mi Abuela Sole y hace compañía a mi abuelo Paulino.
    A mi madre siempre le ha gustado ir al lugar donde nació, conoce a todo el mundo y todo el mundo la conoce. Vuelve todos los fines de semana: limpia, cocina, cuida a mi Abuela Sole y hace compañía a mi abuelo Paulino.
  24. Mi tío Saturio es cazador, su padre ya tenía escopeta cuando mi Abuelo Darío era galguero. Antes cazaba con sus hermanos pero ahora va solo. Cuando llegamos a una cama de liebre, la toca con el dorso de los dedos y dice que está caliente y que la muy puta tiene que estar cerca.
    Mi tío Saturio es cazador, su padre ya tenía escopeta cuando mi Abuelo Darío era galguero. Antes cazaba con sus hermanos pero ahora va solo. Cuando llegamos a una cama de liebre, la toca con el dorso de los dedos y dice que está caliente y que la muy puta tiene que estar cerca.
  25. El lugar de donde procede toda mi familia no tiene nada de particular: ningún acontecimiento histórico ha ocurrido cerca ni ningún personaje relevante ha nacido allí. Sin nobles ni hidalgos, su población se ha mantenido estable durante siglos gracias a la agricultura.
    El lugar de donde procede toda mi familia no tiene nada de particular: ningún acontecimiento histórico ha ocurrido cerca ni ningún personaje relevante ha nacido allí. Sin nobles ni hidalgos, su población se ha mantenido estable durante siglos gracias a la agricultura.
  26. Cosas que recuerda mi hermana Julia: los tomates de pera casi calientes en el porche,  la abuela dándole de desayunar, la cama fría y húmeda cuando íbamos en invierno, las porras y el chocolate El Alicantino, las uvas de gallo haciéndose pasas, los sarmientos (ya brasa) en la estufa, los sarmientos (ya brasa) bajo la mesa, la gloria, el Abuelo Paulino explicándonos muy serio que las ruedas del tractor estaban llenas de agua, la Fanta y el chocolate Elgorriaga del Eulalio, la barriga del Abuelo Darío, el tic-tac del reloj cuando los abuelos se echaban la siesta, ir “anca” la abuela, “anca” alguna abuela, el olor de la boina del Abuelo Darío, la Abuela Morena haciéndose el moño en el patio, “¿Quién es lo más bonito de España?”, la visión nublada de harina y luz del despacho y del horno, el día que yo la enseñé a montar en bici (en aquella mía color cobre), el vinagrillo final del tomate y pepino picados, “¿Y tú de quién eres?”, la despensa (que las abuelas no llamaban así) anisada, olorosa, angosta, de las casas de ambas abuelas, la mañana en la que se pilló el dedo con la puerta del porche, echar los restos de la sopa a los gatos y las peladuras a las gallinas, la romana, mi Abuela Sole desollando conejos, mi madre blanqueando, el muelle de las tijeras de vendimiar... 

Cosas que recuerda mi hermana María: la esquina de la Tía Juanita, el olor a pienso de la corte de los conejos, las cortinas de la cocina de la Abuela Morena y la redecilla de ganchillo del botijo, la puerta roja del porche con sus tachuelas y el dedo de Julia ahí pillado, el pijama de Marco que echaba chispas debajo de las sabanas, una almohada horrible azul con un niño Jesús y cremallera para guardarlo, las botellas de agua para calentar la cama, las marionetas de Epi y Blás, el cuento de la hormiguita, la leche con galletas para desayunar, el remolque del Abuelo Paulino y un cuchillito que le daban para vendimiar, la palangana donde el Abuelo Paulino se lavaba las manos al volver del campo con aquel detergente en polvo y lo negra que salía el agua, la estufa de la casa de la Abuela Morena y su bata de guatiné que se solía quemar, la carretilla verde y el Renault “cuatro latas” del Abuelo Darío.
    Cosas que recuerda mi hermana Julia: los tomates de pera casi calientes en el porche, la abuela dándole de desayunar, la cama fría y húmeda cuando íbamos en invierno, las porras y el chocolate El Alicantino, las uvas de gallo haciéndose pasas, los sarmientos (ya brasa) en la estufa, los sarmientos (ya brasa) bajo la mesa, la gloria, el Abuelo Paulino explicándonos muy serio que las ruedas del tractor estaban llenas de agua, la Fanta y el chocolate Elgorriaga del Eulalio, la barriga del Abuelo Darío, el tic-tac del reloj cuando los abuelos se echaban la siesta, ir “anca” la abuela, “anca” alguna abuela, el olor de la boina del Abuelo Darío, la Abuela Morena haciéndose el moño en el patio, “¿Quién es lo más bonito de España?”, la visión nublada de harina y luz del despacho y del horno, el día que yo la enseñé a montar en bici (en aquella mía color cobre), el vinagrillo final del tomate y pepino picados, “¿Y tú de quién eres?”, la despensa (que las abuelas no llamaban así) anisada, olorosa, angosta, de las casas de ambas abuelas, la mañana en la que se pilló el dedo con la puerta del porche, echar los restos de la sopa a los gatos y las peladuras a las gallinas, la romana, mi Abuela Sole desollando conejos, mi madre blanqueando, el muelle de las tijeras de vendimiar...

    Cosas que recuerda mi hermana María: la esquina de la Tía Juanita, el olor a pienso de la corte de los conejos, las cortinas de la cocina de la Abuela Morena y la redecilla de ganchillo del botijo, la puerta roja del porche con sus tachuelas y el dedo de Julia ahí pillado, el pijama de Marco que echaba chispas debajo de las sabanas, una almohada horrible azul con un niño Jesús y cremallera para guardarlo, las botellas de agua para calentar la cama, las marionetas de Epi y Blás, el cuento de la hormiguita, la leche con galletas para desayunar, el remolque del Abuelo Paulino y un cuchillito que le daban para vendimiar, la palangana donde el Abuelo Paulino se lavaba las manos al volver del campo con aquel detergente en polvo y lo negra que salía el agua, la estufa de la casa de la Abuela Morena y su bata de guatiné que se solía quemar, la carretilla verde y el Renault “cuatro latas” del Abuelo Darío.
  27. Todo está igual en la casa de mi Abuela Morena: la nevera llena, los cacharros limpios, las fotos en sus marcos, la estufa preparada en el comedor y el silencio del tic-tac del reloj. Parece como si mis abuelos estuvieran durmiendo su siesta.
    Todo está igual en la casa de mi Abuela Morena: la nevera llena, los cacharros limpios, las fotos en sus marcos, la estufa preparada en el comedor y el silencio del tic-tac del reloj. Parece como si mis abuelos estuvieran durmiendo su siesta.
  28. El horno de mi Abuelo Darío es ahora la casa sin patio con la luz más bella del lugar. Mi Tía Mari la ha convertido en su museo particular donde guarda nuestros recuerdos y adora a sus fantasmas.
    El horno de mi Abuelo Darío es ahora la casa sin patio con la luz más bella del lugar. Mi Tía Mari la ha convertido en su museo particular donde guarda nuestros recuerdos y adora a sus fantasmas.
  29. Desde que mis abuelos murieron mi padre sólo va al lugar un par de veces al año. Aparece por sorpresa y nunca se queda a dormir. La última Navidad me escribió un texto en el que recordaba su infancia en séis breves capítulos: olores, sabores, temores, alegrías, ilusiones y acontecimientos.
    Desde que mis abuelos murieron mi padre sólo va al lugar un par de veces al año. Aparece por sorpresa y nunca se queda a dormir. La última Navidad me escribió un texto en el que recordaba su infancia en séis breves capítulos: olores, sabores, temores, alegrías, ilusiones y acontecimientos.
  30. Cuando mi Abuelo Paulino dejó de poder ir al campo, mi Tío Julio, catedrático de universidad, empezó a pasar la mitad de la semana con sus padres. Recuperó el oficio de agricultor e incluso se compró un tractor con cabina para poder seguir cultivando las tierras.
    Cuando mi Abuelo Paulino dejó de poder ir al campo, mi Tío Julio, catedrático de universidad, empezó a pasar la mitad de la semana con sus padres. Recuperó el oficio de agricultor e incluso se compró un tractor con cabina para poder seguir cultivando las tierras.
  31. Vamos cerrando. Sacamos las viñas. Nos despedimos en silencio. Sólo Duna y Noa, mis hijas, estrenan recuerdos. Los demás nos aferramos a los ritos: hacemos lo de siempre en los lugares de siempre, pensando que cada verano será el último.
    Vamos cerrando. Sacamos las viñas. Nos despedimos en silencio. Sólo Duna y Noa, mis hijas, estrenan recuerdos. Los demás nos aferramos a los ritos: hacemos lo de siempre en los lugares de siempre, pensando que cada verano será el último.
  32. El día que mis abuelos cumplían sesenta y tres años de casados les hice la foto de boda que nunca habían tenido.
    El día que mis abuelos cumplían sesenta y tres años de casados les hice la foto de boda que nunca habían tenido.
  33. La casa se ha quedado vacía, mis abuelos están pero no están: mi Abuela Sole no se pone de pie desde que se rompió la cadera y los infartos cerebrales han hecho que mi Abuelo Paulino no pueda seguir una conversación ni coordine sus movimientos. Cada vez me cuesta más volver. Intento parar el tiempo, evitar la muerte.
Tengo miedo.
    La casa se ha quedado vacía, mis abuelos están pero no están: mi Abuela Sole no se pone de pie desde que se rompió la cadera y los infartos cerebrales han hecho que mi Abuelo Paulino no pueda seguir una conversación ni coordine sus movimientos. Cada vez me cuesta más volver. Intento parar el tiempo, evitar la muerte.
    Tengo miedo.
  34. A mi abuela Sole no le hemos dicho que mi abuelo Paulino se ha muerto. Cuando pregunta por él, le decimos que se ha ido al campo, a hacer un recao o a dar un paseo con los viejos.
    A mi abuela Sole no le hemos dicho que mi abuelo Paulino se ha muerto. Cuando pregunta por él, le decimos que se ha ido al campo, a hacer un recao o a dar un paseo con los viejos.
  35. Una vez mi padre me contó que está prohibido cazar liebres cuando nieva: es demasiado fácil seguir sus huellas.
    Una vez mi padre me contó que está prohibido cazar liebres cuando nieva: es demasiado fácil seguir sus huellas.
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